
Korina Calderón Gastélum-Debate
28 feb 2026
Reflexionar sobre cómo los jardines y las plantas nativas pueden convertirse en verdaderas maestras de vida. A partir de un taller sobre poda y cuidado de jardines para polinizadores, se plantea que observar los ciclos naturales crecer, florecer, descansar y volver a empezar nos ayuda a comprender mejor nuestros propios procesos y la forma en que habitamos el mundo.
Más allá de su función ornamental, los jardines son presentados como lugares vivos que enseñan paciencia, observación y respeto por los ciclos naturales: sembrar, cuidar, esperar, florecer y volver a empezar. El artículo resalta cómo interactuar con las plantas nos invita a desacelerar y a desarrollar una mayor conciencia sobre los procesos ecológicos que sostienen la vida, especialmente en contextos urbanos donde el contacto con la naturaleza suele ser limitado.
Asimismo, se destaca la importancia de integrar plantas adecuadas al entorno y favorecer la presencia de polinizadores, no solo como una acción ambiental, sino como una forma de reconstruir vínculos entre las personas y su territorio. En este sentido, los jardines se entienden como espacios comunitarios y educativos que fomentan bienestar, sensibilidad ambiental y nuevas maneras de habitar la ciudad de forma más responsable y armoniosa.
